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La recuperación de Venezuela bajo la guía de una gerencia pública eficaz: ¿Una carrera contra el tiempo?

Los datos y el histórico de Venezuela hablan por sí solos: mientras más pase el tiempo, más se vulneran los derechos fundamentales de los venezolanos.

Créditos de foto: AFP

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Una vez oí, mientras estaba como estudiante de la Universidad Católica Andrés Bello, que los países “no tienen ni tocan fondo, y siempre se puede estar peor”, de la boca del profesor y doctor Ángel Álvarez. El 7 de julio de 2020 se hicieron públicos los desgarradores resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI 2019-2020), encuesta que hoy en día es de los pocos referentes de información fidedigna en Venezuela debido al grave bloqueo de información que ha tenido el Estado venezolano de forma sistemática y progresiva desde hace décadas atrás.

Año tras año, Venezuela parece empeorar en todos los índices posibles que un país suele manejar. Además, este empeoramiento de la situación no va contrapuesto a una voluntad política y cívica de mejorar las condiciones, sino que va acompañado de peores políticas gubernamentales y decisiones gerenciales; con un incremento exponencial de la migración venezolana a diversos países del mundo, destacando los de nuestra región.

Hoy en día se puede aseverar según la ENCOVI que (i) se contabilizan cinco millones de venezolanos en el exterior; que (ii) se redujo el tamaño de la población efectiva en casi cuatro millones; y que (iii) entre el 2015 y 2020 la población mayor a 60 años subió de 10% a 12% debido, entre otras cosas, a la masiva migración. Esto produce una aceleración en el envejecimiento de la población debido a que Venezuela tiene cuatro  millones menos como resultado de la combinación de una intensa emigración de ciudadanos venezolanos entre los 15 y 39 años, lo que se traduce en una menor producción de nacimientos y un incremento evidente de la mortalidad.

Es natural pensar que la caída del volumen de la población disminuye la presión sobre servicios como la educación, salud, vivienda, entre otros, pero también hay que tomar en cuenta que significa un mercado de menor tamaño para la producción de bienes y servicios. Que hayan emigrado más de cinco  millones de venezolanos no ha hecho que los servicios mejoren sino que, por lo contrario, se tenga menor capacidad de respuesta frente a los problemas que vivimos debido a las malas políticas nacionales, estatales y municipales. ¿Cómo se traduce esto? Por ejemplo, el venezolano ha sufrido una pérdida de 3,7 años en la esperanza de vida. (ENCOVI 2019-2020).

Según la organización Transparencia Venezuela y su informe donde explica el término del Patrón de la Gran Corrupción relacionan fuertemente los actos de corrupción con las causas migratorias y a su vez con la deplorable situación de los servicios públicos, llevando a denominar los actos de corrupción como una práctica sistemática y generalizada que ha hecho que Venezuela esté en la situación que se encuentra el día de hoy.

Ante la debida documentación sobre actos de corrupción por parte de funcionarios del Estado venezolano, llevada a cabo por distintas ONG venezolanas, en el 2017 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) advirtió que las denuncias de altos niveles de corrupción en el país permean aún más la débil institucionalidad estatal (…)[1]. La corrupción ha sido uno de los factores más importantes que han permeado de forma negativa transversalmente la situación venezolana. Desde hace años atrás distintos organismos internacionales como la CIDH han sugerido que sean investigados de forma independiente e imparcial, y sin influencias ni discriminación, los posibles actos de corrupción. Hasta los momentos el Estado venezolano no ha tomado acciones sobre el asunto.

El caso de la salud en Venezuela puede ser un ejemplo muy claro de no solo una mala gestión pública sino de cómo gestiones públicas ineficientes en otras áreas pueden perjudicar el área de la salud. Sobre la mala gestión en materia de salud, existen diversos indicadores de la actual vulneración al derecho de la salud como la alta rotación ministerial, compras y contrataciones públicas opacas (y “a dedo”), supresión de contrapesos y mecanismos efectivos de control, opacidad en la gestión pública y decisiones que emanan de ella, ausencia de rendición de cuentas, y otras[2].

Pero también existen actos de gestión pública de otras áreas, por ejemplo, el suministro de agua nacional o de electricidad, que tienen y cumplen estos mismos indicadores de opacidad y mala gestión. Según La Organización No Gubernamental Médicos por la Salud, para finales del año 2019, el 70% de los hospitales del país reporta intermitencia en el servicio de agua siendo esto que reciben suministro de agua una a dos veces a la semana. También, recogen el dato que el 20% de los hospitales del país no tienen agua en ningún momento de la semana y solo el 9% de los hospitales reportan agua regular y directa. En lo referente al tema eléctrico, en promedio el 6% de los hospitales reportaron fallas en el servicio.

Un llamado a la comunidad internacional

Hoy el mundo puede saber que Venezuela ha superado a Haití en niveles de pobreza, y puede ser catalogado entre los cinco países más pobres y de mayor inestabilidad política del mundo junto con Nigeria, Chad, El Congo y Zimbabue. Además, según estudios que emanan de consultoras nacionales, se hace público que en Venezuela (i) hubo una caída del 70% del PIB nacional entre el año 2013 al 2019[3]. También (ii) que Venezuela cuenta con 3,365% de inflación. Por otro lado, la ENCOVI completa que (iii) el ingreso promedio diario de los venezolanos es de 0,72$ y además que (iv) el 79,3% de los venezolanos no tienen cómo cubrir la canasta de alimentos.

En este momento, Venezuela necesita, además del claro apoyo institucional internacional, la voluntad política de aplicar medidas de gestión pública eficiente entendiendo la gestión pública como la gerencia aplicada a desarrollar las áreas de actividad del Estado para alcanzar los niveles de desarrollo que permitan satisfacer las necesidades fundamentales de los ciudadanos y así mejorar su calidad de vida[4]. Queda claro que la calidad de vida del venezolano actualmente es mísera, y va a ser peor mientras pasen los años si no se toman correctivos necesarios partiendo de la voluntad política de todas las partes. Los datos y su histórico hablan por sí solos, mientras más pase el tiempo más se vulneran los derechos fundamentales de los venezolanos.

La ENCOVI hoy da la oportunidad de entender a mayor detalle las causas de la emergencia humanitaria compleja que vive Venezuela como nación. La falla estructural en todos los niveles del Estado inhabilita de facto a la administración actual a actuar por sí sola. Es necesario poder actuar porque es una afirmación que sí existe una carrera contra el tiempo; mientras más pase, más personas se verán afectadas de forma irremediable. El compromiso como sociedad globalizada de garantizar la dignidad humana es compartido.

 

[1] El Patrón de Gran Corrupción En Venezuela, Transparencia Venezuela, Marzo 2020. https://transparencia.org.ve/wp-content/uploads/2020/03/INFORME-Patro%CC%81n-de-la-Gran-Corrupcio%CC%81n-en-Venezuela-y-su-impacto-en-los-derechos-humanos.pdf

[2] Salud en Venezuela: Un Escenario Aterrador para 2020.
https://transparencia.org.ve/wp-content/uploads/2020/04/Informe-Salud-en-Venezuela-Escenario-aterrador-2020.pdf

[3] Revisado en: https://prodavinci.com/tras-seis-anos-de-caida-en-cuanto-se-redujo-el-tamano-de-la-economia-venezolana/ en fecha de 10 de junlio de 2020

[4] Melissa, N. (2012) en su trabajo gerencia pública para el conocimiento

Autor:

Oscar Patiño

Oscar Patiño

Representante País - Venezuela de Equilibrium CenDE