Equilibrium CenDE

Los think tanks deberían romper las barreras de la infodemia efectivamente

Desde los think tanks es hora de pensar y llevar a cabo estrategias innovadoras y disruptivas para romper las barreras de la infodemia y lograr la mayor incidencia posible.

Créditos de foto: El Tiempo

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La aparición del nuevo coronavirus ha provocado dos pandemias: la del COVID-19 y la proliferación de las fake news relacionadas a la medicina, fenómeno llamado “infodemia”. La desinformación, y también la sobreabundancia de información, se expanden muchísimo más rápido que el virus, apropiándose de pantallas de televisores, computadoras, teléfonos y otros dispositivos.

Este neologismo, acuñado formalmente por la Organización Mundial de la Salud, influye negativamente en las emociones de las personas, ocasionando cuadros de inestabilidad emocional; no permite que las personas encuentren fácilmente las fuentes honestas y confiables como guía para tomar decisiones; y, finalmente, presenta desafíos para organizaciones serias de toda índole, incluyendo los centros de investigación o think tanks.

Lo crítico de esta situación es que “hoy, las ideas de los think tanks son esenciales para la recuperación de esta pandemia”, sostiene Leonora Merry, directora de Comunicaciones de Nuffield Trust, think tank independiente enfocado en la mejora de la calidad de la salud pública en el Reino Unido. A los tomadores de decisiones de cada país, la evidencia elevada por los centros de investigación les ayuda a tener panoramas más claros de la realidad, lo cual les permite, valga la redundancia, tomar mejores decisiones.

¿Qué deberían hacer, entonces, los think tanks, y la academia en general, en medio de y frente a la infodemia? Romper las barreras que esta ocasiona proactivamente; atravesar el “ruido” de la desinformación y sobreinformación con creatividad; y desarrollar estrategias para lograr una mayor incidencia.

Sin embargo, actualmente son pocos los centros de investigación en el mundo que han establecido, a lo largo de su trayectoria, estrategias de desarrollo de contenido, difusión y debate donde lo académico se traduce en un lenguaje sencillo y amigable para diferentes tipos de audiencia; es decir, no solo para las élites académicas. Asimismo, la mayoría de sus estrategias se caracterizan por su pasividad: se centran tan solo en el “estar” en las redes sociales. E incluso cuando aparecen en los medios de comunicación, es porque los periodistas buscaron a sus investigadores, no porque los centros buscaron acercarse a los medios.

Pero tal y como mencionan Castillo y Smolak (2016), “para poder acometer el papel de difusión de las ideas y de las propuestas de política, los think tanks necesitan desarrollar estrategias de comunicación que les permitan tener presencia social”.

Nuestra estrategia frente a la infodemia

En el caso de Equilibrium CenDE, nuestra estrategia tanto de desarrollo y difusión de contenidos como de Comunicaciones en general, va más allá de pensar solo en la élite académica y los tomadores de decisiones. Somos un think tank que trabaja bajo la consigna de crear contenidos para todos. Luchamos y aprendemos por y para pensar “fuera de la caja”, y esto nos ha ayudado enormemente a luchar contra la infodemia y crear incidencia en estos tiempos tan difíciles.

¿Cuál es nuestra receta entonces para comunicar efectivamente? Puedo dividirla en cuatro simples puntos, guiándome de la ponencia de hace unos días de Leonora Merry para un seminario organizado por el Consejo Alemán de Relaciones Exteriores – DGAP:

  1. Nos adelantamos a las noticias que duran solo un día. Pensamos más allá de ese ciclo, pero no tanto más allá; es decir, no perdemos coyuntura. Un buen ejemplo de esta estrategia fue la primera encuesta que realizamos a la población migrante venezolana en Perú sobre el impacto de la cuarentena COVID-19, publicada a tan solo diez días de iniciada la cuarentena. El impacto (económico, principalmente) en data era evidencia sólida para todas nuestras audiencias, incluidos los tomadores de decisiones. Eran resultados que durarían más de 1 día, que se adelantaban a las noticias de los próximos días y que tenían (tienen) gran relevancia.
  1. No tenemos miedo de repetir las cosas y re-publicar nuestro contenido en nuestras redes sociales (claro, siempre y cuando sea relevante). En el mundo de la inmediatez, repetir las ideas no está mal, es hacer énfasis. Y un buen ejemplo de ello son nuestros contenidos comparativos, donde hacemos paralelos entre estudios nuevos con otros previos, para identificar semejanzas o diferencias. Asimismo, estos contenidos están en diferentes formatos: videos, infográficos, artículos, etc.
  1. Usamos el tiempo para planificar nuevas estrategias de difusión, pero también para conectarnos con organizaciones similares con las cuales podemos compartir nuestro trabajo. En otras palabras, muchas cosas suceden en el backstage. Compartimos nuestros artículos, reportes y propuestas tanto con investigadores como con organizaciones amigas de todo tipo (medios de comunicación alternativos, medios de comunicación masivos, organizaciones civiles, ONG, universidades, observatorios, entre otras). Además, todas las semanas nos contactamos con nuevas organizaciones para presentarnos y expandir nuestro alcance.
  1. Hemos convertido el desafío de la cuarentena en una oportunidad para nuestro trabajo y seguir conectándonos con nuestra audiencia. Un buen ejemplo de eso es que acabamos de lanzar nuestra serie de seminarios virtuales #WebtalkCenDE y tenemos en mente organizar eventos similares para conectar con nuestra audiencia y actores clave. Este tipo de eventos son muy ricos, pues podemos dialogar con diferentes actores y nutrir nuestra mirada.

Momentos como el que estamos viviendo requieren de acciones sin precedentes. Desde los think tanks es hora de pensar y llevar a cabo estrategias innovadoras y disruptivas para romper las barreras de la infodemia y lograr la mayor incidencia posible. Atrás quedaron las estrategias pasivas y burbujas académicas. Para los think tanks, hoy, pensar “fuera de la caja” es el llamado a la acción.

Autor:

Emily Espinoza

Emily Espinoza

Directora de Comunicaciones de Equilibrium CenDE