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La trata de personas como riesgo para las mujeres y adolescentes venezolanas migrantes

Al buscar oportunidades laborales en escenarios distintos a sus países de origen, las migrantes están ya muy cerca de ser víctimas de trata de personas.

Créditos de foto: AAMC

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La etapa de reactivación económica ha comenzado y con ello se ha reactivado una preocupación que siempre estuvo vigente: el riesgo de ser víctima del delito de trata de personas. Ante la escasez de dinero y oportunidades laborales formales, muchas mujeres buscarán trabajo desesperadamente y caerán en las redes de explotación laboral, sexual, mendicidad, trabajo forzoso y otras finalidades de trata de personas[1].

Este delito vulnera la dignidad de la persona al nivel de convencerla de que el sistema en el que se le inserta es la opción más adecuada para su vida. Sus finalidades más comunes invisibilizan, a los ojos de sus víctimas, el provecho económico que los perpetradores sacan de su trabajo, su cuerpo o su carencia de libertades. No por nada es el tercer negocio ilícito más rentable del mundo luego del tráfico ilícito de drogas y el tráfico de armas.

La ausencia de oportunidades en sus países de origen y las mayores restricciones a la movilidad humana hacia países con mayores oportunidades de subsistencia o desarrollo, colocan a las migrantes en una situación frágil donde fácilmente pueden ser captadas por tratantes que ofrecen ofertas de trabajo con supuestos beneficios que van más allá de los promedios regulares del mercado. Y es que si se busca sobrevivir, la persona verá una alternativa en las ofertas laborales de tratantes de personas.

Las víctimas de la trata de personas

Las principales víctimas de este delito son las mujeres y las niñas. En Sudamérica, la cifra de mujeres supera el 80% de las víctimas[2], la mayoría provenientes de países de la región. En el Perú, la situación es similar, pues, en los primeros seis meses del año 2019, se registraron 201 denuncias en la Policía Nacional del Perú, de las cuales más del 90% de las presuntas víctimas fueron mujeres y más del 26% fueron menores de 18 años[3]. El 63% de estas víctimas fueron captadas con la modalidad del engaño, que es justo el objetivo de estas “grandiosas” ofertas del trabajo.

Las mujeres venezolanas migrantes en el Perú tienen aún más vulnerabilidades pues deben enfrentar 1) las brechas salariales de género que afectan al Perú, ganando hasta un 21.2%[4] menos que un hombre por el mismo trabajo, 2) el estereotipo de género creado por sus características físicas las hipersexualizan poniéndolas en un lugar atractivo para la trata de personas, especialmente con fines de explotación sexual, 3) este mismo estereotipo genera constante vulneración de su dignidad por el acoso sexual que reciben en espacios públicos y laborales, 4) impacta en el desarrollo de las adolescentes venezolanas, al cosificar sus cuerpos y no permitir un adecuado desarrollo de la personalidad, 5) las características atribuidas a mujeres y migrantes las empujan hacia empleos altamente feminizados (venta, cuidado de otros, limpieza, atención al cliente), limitando sus oportunidades de desarrollo personal y profesional.

Como consecuencia de este escenario, en el Perú se han incrementado los casos de víctimas de trata de personas de origen extranjero y, sobre todo, venezolano. Mientras que, en 2017, el porcentaje de víctimas extranjeras rescatadas en operativos contra la trata de personas fue de 7% (40 víctimas extranjeras rescatadas), en el 2019 este porcentaje se eleva al 46% del total (450 víctimas), según estadísticas de la PNP – DIRCTPTIM[5].

Según nacionalidad, del total de víctimas extranjeras, en el 2017 solo una de las víctimas era venezolana, 28 de ellas tenían nacionalidad ecuatoriana y 11 de otras nacionalidades. Además, solo una era menor de edad. En cambio, como balance del 2019 tenemos que, de las 450 víctimas, 297 víctimas fueron mujeres venezolanas (66%), 12 de las cuales menores de edad venezolanas. Por último, el análisis de género sigue siendo desalentador, el 96% de las víctimas de trata extranjeras rescatadas en 2019 son mujeres.

Estas cifras ponen en evidencia la estrecha conexión entre la trata de personas y la migración, así como las vulnerabilidades a las que están expuestas las mujeres y adolescentes migrantes, especialmente aquellas en condición migratoria irregular. Sin embargo, estas cifras solo responden a los operativos que la PNP ha realizado y no a toda la amplitud del problema pues se entiende que, al ser el tercer delito más rentable, las redes de trata están esparcidas más allá de lo que podemos ver a simple vista.

Tales operativos son parte de un sistema de respuesta a delito[6] que se resume en el Plan Nacional contra la Trata de Personas 2017-2021 y que considera la mejora de la gobernanza institucional, el trabajo preventivo y de sensibilización, de atención, protección, reintegración, fiscalización y persecución del delito. Entre los avances más significativos paras las víctimas extranjeras está el otorgamiento de una calidad migratoria humanitaria que les garantiza su reintegración a la sociedad peruana evitando una orden de salida del país y exposición frente a sus tratantes o captores[7].

Sin embargo, la respuesta es todavía insuficiente. Las políticas públicas de prevención de la trata de personas deberán considerar la regularización migratoria y la protección de los derechos de las y los migrantes a través de un enfoque interinstitucional. Estas deben venir acompañadas de políticas de inclusión laboral que promuevan la formalización laboral y garanticen unas condiciones laborales dignas a migrantes y refugiados. De lo contrario, las acciones de prevención no tendrán efecto y las víctimas seguirán eligiendo la vía clandestina de acceso a un empleo que promete sacarlas del hambre y la desesperación.

 

[1] Plan Nacional contra la Trata de Personas 2017 – 2021

[2] UNODC (2018) Global Report on Trafficking in Persons 2018. Recuperado de: https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/glotip/2018/GLOTiP_2018_BOOK_web_small.pdf

[3] INEI (2019) Estadísticas de trata de personas 2012 – 2019. Recuperado de:  https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/boletines/boletin_trata_de_personas_4.pdf

[4] Perspectiva Global de la Mujer 2020. Informe de Igualdad de género en Europa, Latam y España. Recuperado de: http://marketing.eae.es/prensa/SRC_Mujer.pdf

[5] Estadísticas de la Dirección contra la Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes, sobre operativos de persecución del delito de trata de personas.

[6] Decreto Supremo Nº 005-2016-IN que aprueba el “Protocolo Intersectorial para la Prevención y Persecución del Delito y la Protección, Atención y Reintegración de Víctimas de Trata de Personas”

[7] Resolución de Superintendencia 357-2017- MIGRACIONES, que aprueba la Directiva “Atención a Víctimas de Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes”

Autor:

Kelly Chávez

Kelly Chávez

Investigadora Asociada de Equilibrium CenDE