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Venezuela y su competitividad global ¿Cuál es la mayor barrera que tiene y cómo la puede afrontar?

En las últimas décadas Venezuela ha sido un país con niveles de competitividad global muy bajos con relación a otros países de la región, y aún mayor es la diferencia si tomamos a países  desarrollados como referencia. Para el año 2019 el índice de competitividad global de Venezuela se encontraba en el puesto 133 de un ranking de 141 países. La mayoría de los países que tienen un desempeño menor al de Venezuela en este índice se encuentran en el continente africano, tales como Mozambique, Angola, La República Democrática del Congo; mientras que, en el continente americano, el único país con un peor desempeño es Haití.

¿Cómo se mide el índice de competitividad global?

Desde 2004, el índice de competitividad global ordena a los países del mundo en un ranking. Esta clasificación está compuesta por 110 variables, de las cuales dos tercios provienen de la Encuesta de Opinión de Ejecutivos que se realiza a líderes empresariales en 142 países, y el otro tercio viene de fuentes de información libremente disponibles como las Naciones Unidas. Las variables están organizadas en cuatro áreas esenciales que contienen 12 pilares. Estas cuatro áreas son (1) la infraestructura del país, (2) su capital humano, (3) sus mercados y (4) su ecosistema de innovación.

¿Por qué Venezuela tiene uno de los desempeños más bajos del mundo en el índice de competitividad global?

El desempeño de Venezuela es extremadamente bajo en los pilares que corresponden al área de (1) infraestructura en el país, es decir, en institucionalidad, infraestructura y estabilidad macroeconómica. El deterioro sistemático de las instituciones e infraestructura a causa de malas políticas estatales de los últimos 20 años durante el régimen chavista, es un factor determinante que afecta sus posibilidades de competir. Adicionalmente, por ser un país que ha destacado por sus actividades extractivas petroleras y no ha conseguido crecer de manera relevante en otras industrias, por lo que los niveles de innovación industrial y el (4) ecosistema de innovación en general se han mantenido muy bajos.

Respecto a (3) los mercados de la economía venezolana, el desempeño del mercado tanto de productos y servicios, como laboral en Venezuela demuestra precariedad e informalidad comparados con el estándar internacional, esto está también ligado a un sistema financiero deficiente.

El área en el que Venezuela cuenta con un desempeño claramente mejor que el de sus países comparables en el índice de competitividad, es su (2) capital humano, el cual lamentablemente por las condiciones del mercado explicadas anteriormente no ha sido aprovechado de una manera eficiente. Incluso, la falta de oportunidades laborales es una de las principales razones de los cinco millones de migrantes venezolanos que los ha llevado a tomar la decisión de salir del país.

En conclusión, el capital humano con el que cuenta Venezuela podría ser un factor clave en la recuperación de sus niveles de competitividad, pero el entorno bajo el cual funciona debe pasar por cambios significativos.

La mayor barrera de Venezuela para conseguir competitividad: Estabilidad Macroeconómica

El problema más relevante que afronta Venezuela para conseguir mercados funcionales y competitividad es no contar con un marco macroeconómico estable desde hace más de 20 años. Las políticas monetarias que han causado inflación y mermado la capacidad de planificación y ahorro de hogares y empresas venezolanas deben ser corregidas. Para conseguir un cambio sostenible en Venezuela, se debe priorizar la estabilidad de precios en vez de acudir a políticas cortoplacistas.

Un requisito previo a esto, es que la economía se rija bajo instituciones sólidas e independientes de políticas coyunturales del gobierno. Es decir, se debe respetar la autonomía del Banco Central. Esta medida conseguiría que indirectamente los pilares de competitividad se vean fortalecidos: los mercados de producto y financieros serían más eficientes, la capacidad de generar mercados laborales más dinámicos sería mayor y la atracción de inversión extranjera para promover la innovación y productividad aumentaría.

¿La dolarización como solución paralela para mayor estabilidad económica?

Al día de hoy, según la consultora Ecoanalítica, un 67.1% de las transacciones en Venezuela se están realizando en divisas. El bolívar está perdiendo cada vez más relevancia porque el acceso a monedas estables internacionales está aumentando, sin embargo, el uso de dólares en la economía venezolana aún tiene sus limitaciones. La principal es que el sistema financiero de Venezuela aún se maneja en bolívares. Es decir, el acceso a productos financieros tales como cuentas bancarias oficiales y acceso a créditos no son viable.

A pesar de esta limitante, la tendencia es irrevertible y el acceso a divisas en la economía seguirá creciendo. Independientemente de las medidas que quiera establecer el régimen para intentar imponer el bolívar como moneda nacional, tendrán que ceder eventualmente al libre acceso a otras monedas y, como consecuencia, progresivamente aumentará el funcionamiento de los mercados y la competitividad de Venezuela.

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Autor:

David Licheri

David Licheri

Director de Equilibrium CenDE