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Trabajadoras sexuales migrantes: Más allá de la victimización

Créditos de foto: Seis Grados

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En contextos de emergencias humanitarias, como es el caso de Venezuela, las mujeres y niñas sufren un impacto diferenciado y desproporcionado. Según el informe “Mujeres al límite” de 2019, el colapso del sistema público de salud, la escasez de métodos anticonceptivos y los elevados costos de aquellos que pueden encontrarse en el mercado generan serias implicaciones en el disfrute de los derechos y la salud sexual y reproductiva de las mujeres venezolanas. Del mismo modo esto influye en el aumento en la mortalidad materna, el embarazo adolescente y abortos inseguros asociados a embarazos no deseados. Esta situación empuja a muchas mujeres a emigrar de sus lugares de origen en la búsqueda de mejoras en sus niveles de vida.

Hace unos días leí la historia de Gabriela, una mujer que, como muchas otras, tuvo que dejar Venezuela en busca de un futuro mejor para sus tres hijos. Gabriela ofrece servicios sexuales en el parque Mercedes Abrego en Cúcuta, Colombia. El trabajo sexual se ha convertido en la única opción para sobrevivir y alimentar a sus hijos. A Gabriela la dejó embarazada un cliente que rechazó el uso del preservativo. Gabriela trató de detenerlo pero, como es el caso de muchas trabajadoras sexuales, su voz no fue escuchada. Ella hace parte del proyecto #HuirMigrarParir, una investigación periodística transnacional cuyo objetivo es retratar las condiciones en las que miles de mujeres venezolanas han tenido que migrar estando embarazadas y conocer sus experiencias durante el tránsito y a la llegada a los países de destino.

En los últimos 20 años se ha producido un fenómeno conocido como la feminización de la migración: mujeres que de forma independiente deciden salir de su país en busca de mejores oportunidades. Mujeres con o sin pareja, con hijos y sin hijos, que buscan potenciar su desarrollo profesional y personal en otros países. Mujeres que, a veces, lo hacen por una cuestión de desprotección y carencias de servicios básicos en su país de origen. Muchas adquieren protagonismo y se convierten en el principal sostén económico del hogar transaccional. Este fenómeno coincide con el surgimiento de la prostitución como una dinámica transnacional en la que cientos de migrantes deciden cruzar las fronteras para ofrecer y consumir servicios sexuales. Dicha movilidad transnacional estimula y renueva la industria del sexo, dinámicas de las que se aprovechan las propias migrantes para conseguir mayores beneficios.

El contexto al que llegan estas migrantes es un contexto agresivo y marcado por prácticas restrictivas, como es el caso de Perú y Ecuador que, desde 2018, han limitado el ingreso de migrantes venezolanos a través de la imposición de pasaportes y visas. Las limitaciones para una verdadera inclusión de migrantes también se reflejan en las normas para trabajadores extranjeros, y es ahí cuando el trabajo sexual puede convertirse en una herramienta económica. De esta manera, un grupo de mujeres accede al trabajo sexual de manera voluntaria y como un complemento a otras actividades económicas, o de manera temporal para ahorrar gran cantidad de dinero en el menor tiempo posible.

A las prácticas restrictivas de algunos países receptores, se le suma un proceso de sexualización de las migrantes. En España se han construido percepciones y estereotipos de mujeres migrantes latinoamericanas como mujeres exóticas y sensuales. Lo mismo ha pasado con mujeres venezolanas que llegan al Perú, consideradas más bellas y voluminosas, con una tendencia natural al cuidado y al cariño. Esta hipersexualización crea imágenes estereotipadas y resalta a la mujer inmigrante en casos de prostitución y trabajos altamente feminizados como el trabajo doméstico y de servicios al cliente, mientras las invisibiliza en otros sectores de la sociedad. Kempadoo fue una de las autoras pioneras en los años 70 en defender el derecho de usar el cuerpo y la sensualidad de la mujer de color en la esfera laboral, como una forma de empoderamiento y resistencia a prácticas discriminatorias. En este sentido, muchas mujeres aprovechan la imagen sexualizada construida de ellas en beneficio propio.

Es preciso señalar que, en países como el Perú y España, el marco de la prostitución es alegal. No se considera un delito, pero tampoco se reconoce plenamente como una actividad económica más. Lo que sí es delito es la obtención de beneficios económicos a partir de la explotación sexual de una persona. Esta situación de limbo no permite cuantificar cuántas prostitutas hay en el país, ni conocer cuántas ejercen esta actividad por voluntad propia o cuántas son víctimas de proxenetismo. Tampoco permite el pleno ejercicio de sus derechos al no contemplar la prostitución como una actividad regulada.

Es necesario dar más visibilidad a este pequeño grupo de trabajadoras sexuales migrantes que no han sido víctimas de trata ni de tráfico. Ellas eligen el trabajo sexual como una estrategia de ingresos dentro de su proyecto migratorio. La respuesta institucional, hasta ahora de carácter abolicionista, únicamente perpetúa su invisibilización y aumenta su vulnerabilidad.

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Fuentes consultadas:

Agustín, Laura (2006) The Disappearing of a Migration Category:
Migrants Who Sell Sex. Journal of Ethnic and Migration Studies, 32:1, 29-47,Online at: https://www.tandfonline.com/doi/pdf/10.1080/13691830500335325?needAccess=true

Asociación Civil mujeres en Línea; AVESA, CEPAZ y FREYA (2019). Mujeres al límite: Derechos de las mujeres de cara al agravamiento de la emergencia humanitaria compleja en Venezuela.

Kempadoo, Kamala (2001). Women of colour and the global sex trade: transnational feminist perspectives. Duke University Press, vol. 1, No. 2, pp. 28-51

Mutante; Distintas Latitudes; La Vida de Nos y GK (2020). ¿Huir para renacer? Una mirada al caso de las migrantes venezolanas embarazadas. Recuperado a partir de: https://distintaslatitudes.net/historias/huir-migrar-parir/huir-migrar-parir-explicacion

Oso Casas, Laura (2016). Transnational Social Mobility Strategies and Quality of Work Among Latin-American Women Sex Workers in Spain. Sociological Research Online, 21 (4), 11. Recuperado a partir de: https://journals.sagepub.com/doi/pdf/10.5153/sro.4129

Autor:

Marta Castro

Marta Castro

Coordinadora de Investigación de Equilibrium CenDE